
“Todos pueden aprender a bailar. Algunos tienen facilidad desde el comienzo; otros desarrollan su habilidad con disciplina y práctica. Lo importante es comenzar.”
De la pasión por bailar a la pasión por enseñar
Su pasión por enseñar apareció muy temprano. Desde los 15–16 años comenzó a dar clases a grupos numerosos y, posteriormente, hizo parte de la dirección de una academia junto a otros bailarines, donde formó alumnos, profesores y grupos de competencia. Muchos de aquellos estudiantes hoy se dedican profesionalmente al baile.
Su metodología parte de algo sencillo: todos pueden aprender a bailar.
Sus clases se caracterizan por la alegría, la cercanía y una manera de enseñar que descompone cada movimiento para hacerlo fácil de comprender. Trabaja el conteo, explica cada paso desde cero y construye progresivamente el aprendizaje, sin dejar de lado algo que considera fundamental: disfrutar el proceso.

